El agente inmobiliario vive en el coche y trabaja de memoria: qué dijo el comprador del 3ºB, cuándo prometiste llamar al propietario de la calle Mayor, qué le falta al expediente de la venta de ayer. Cada olvido es dinero. Isabell viaja contigo: le sueltas un audio al salir de cada visita y ella convierte tu memoria en sistema.
Una conversación real con Isabell
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Sales de la visita, 40 segundos de audio en el coche: «A los García les gusta pero ven oscuro el salón, ofrecerían 15 menos, quieren ver algo con terraza». Isabell lo registra en la ficha de los García, te sugiere qué enseñarles y te recuerda el seguimiento en 48 h.
El comprador que «se lo piensa» y nunca recontactas es la venta que pierdes. Isabell lleva el ritmo: a los 3 días te recuerda tocar a los que visitaron, al propietario sin novedades le toca llamada semanal, y el interesado del portal de hace un mes vuelve a tu radar.
«¿Qué me dijo la señora de Chamberí sobre la hipoteca?» — Isabell lo sabe, palabra por palabra de tu audio. Llamar recordando el nombre del perro y la preocupación exacta del cliente: eso es lo que diferencia al agente que cierra.
Recordatorios de citas con margen de trayecto, el checklist de documentos de cada operación (nota simple, certificado energético, ITE…), y los cumpleaños de tus mejores clientes — que una felicitación a tiempo trae la siguiente venta.
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9,90 €/mes o 99 €/año. Isabell nace en cuanto confirmas — literalmente la ves despertar.
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Una venta perdida por un seguimiento olvidado son miles de euros de comisión. Isabell cuesta 9,90 €/mes. Las cuentas se hacen solas.
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